El primer juicio por los bebés robados
El caso de Inés Madrigal marcó un antes y un después en la investigación de los llamados bebés robados en España. En 2018 se convirtió en la primera persona que consiguió llevar a juicio un caso de estas características.
Inés había nacido en 1969 en la Clínica San Ramón de Madrid. Durante años buscó respuestas sobre sus orígenes hasta descubrir que la mujer que figuraba como su madre en los documentos oficiales no era su madre biológica.
Para poder avanzar en la investigación tuvo incluso que denunciar a su propia madre adoptiva, que aceptó colaborar con ella y declarar sobre las circunstancias en las que había recibido a la niña.
El acusado fue el ginecólogo Eduardo Vela, que había firmado la documentación de su nacimiento. La Audiencia Provincial de Madrid consideró en 2018 que Vela era responsable de tres delitos: detención ilegal, suposición de parto y falsedad documental. Sin embargo, fue absuelto al considerar que los delitos habían prescrito.
El caso llegó posteriormente al Tribunal Supremo. En 2020, el Supremo modificó parte de aquella resolución y consideró que no había quedado probado que Inés hubiera sido separada de su madre biológica contra su voluntad. Sí mantuvo los hechos relativos a la falsedad documental y la suposición de parto. Vela había fallecido en 2019, por lo que no podía imponerse una condena penal.
Pero la historia de Inés todavía guardaba otra pieza fundamental.
Después de décadas buscando a su familia biológica, consiguió encontrarla gracias a una prueba genética realizada a través de una base de datos estadounidense. El resultado le permitió conocer a sus hermanos biológicos y reconstruir una parte de su historia familiar.
El caso de Inés Madrigal muestra así la complejidad de investigar hechos ocurridos décadas atrás: documentos falsificados, familias que buscaban respuestas y sistemas de ADN que no siempre conseguían conectar a quienes estaban buscando.
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